
Quisiera citar la siguiente frase tomada de la obra EDIPO REY: “De dos y no sólo de uno: de marido y mujer de los dos juntos ha estallado este desastre…”, lo anterior es el conjunto de muerte, vergüenza y dolor, que han causado de manera violenta llamen mi atención además de inundar con razones un vacío profundo que anteriormente no se había podido colmar, acerca de la verdadera implicación de ese camino oscuro que todos algún día debemos atravesar. La muerte es un camino infinito que desborda la razón, convirtiéndonos a los seres con vida unos títeres de su cruel y despiadado plan; cómo un parasito que espera desafiante el momento de atacar su alimento sin importar el cómo, el cuando y el donde de su objetivo final. No se cómo será mi fin, ni cuando será, lo que sé es que no tengo la fuerza suficiente para con mis propias manos hallar mi muerte; cómo Yocasta una mujer infortunada de elegante descendencia que no aguantó mas el dolor que aprisionaba su pecho, y arrancó con sus propias manos el ultimo aliento de vida que tenía su cuerpo, para vagar en el mundo donde no hay luz ni descanso por toda la eternidad. Después de todo la muerte no es solamente el horror de un suicidio; Es la precipitación de que el gran final está cerca, así deseemos con fervor que nuestro triste final no llegue y nos sorprenda cómo una abominable e insoportable tormenta en un día de verano. La impotencia carcome nuestras mentes y detiene la reacción de nuestros cuerpos, al estar postrados frente a la muerte, ya sea de otro de nuestros compañeros títeres o de nosotros mismos; obligándonos a soportar tal desastre y a sólo responder con un espantoso alarido al ser de las tinieblas suplicando otra oportunidad. Cuando imagino la espantosa escena que presencio Edipo al ver a su amada colgada y su cuerpo sin una pizca de vida, comparto el mismo sentimiento de horror y dolor insoportable, por que comprender que de todos los males que atormentan y girar alrededor de su vida, el culpable es él; lo único que queda es Afligirse hondamente y provocar igual o mayor sufrimiento del causado, para que el día que tenga que recorrer el camino oscuro y sin esperanza, pueda aliviar la desgracia clavada en el alma cómo un aguijón que no desea salir provocada en el mundo de los vivos y honrosamente además sin angustias pagada en la eternidad.
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